Participar en las XIV Olimpiadas de Informática de Extremadura no es algo que ocurra todos los días.
Por eso, para el Colegio Diocesano José Luis Cotallo de Cáceres ha sido un orgullo contar este curso con tres representantes de 4º de ESO en esta cita académica tan exigente.

Carla Cortés Campos, Andrea Trujillo Cordero y Bruno Cañamero Merchán llevaron el nombre del Dioce a una jornada en la que el talento, la lógica y la programación fueron los grandes protagonistas.
No se trata solo de competir. Se trata de atreverse.
Una experiencia que pone a prueba el ingenio
Las Olimpiadas de Informática de Extremadura reúnen cada año a estudiantes con especial interés por la programación y la resolución de problemas.
Durante la jornada, los participantes se enfrentan a una prueba de programación y de ingenio en la que deben aplicar sus conocimientos, su capacidad de análisis y su rapidez mental.
Carla, Andrea y Bruno participaron en esta prueba junto a alumnos de otros centros de la región, viviendo una experiencia que va mucho más allá del aula.

En este tipo de encuentros, no solo se miden los resultados. También se aprende a enfrentar nuevos retos, a salir de la zona de confort y a compartir las inquietudes con otros jóvenes que comparten la misma pasión.
Dos chicas en programación: un paso que importa
Si algo queremos destacar especialmente este año es la participación de Carla y Andrea.
La informática y las carreras tecnológicas tienen muchos más hombres que mujeres. Entonces, es muy bueno que dos alumnas de 4º de ESO del Dioce participen en una Olimpiada de programación. Esto es un gran paso adelante para que las cosas cambien.
Desde el colegio nos esforzamos por despertar vocaciones científicas en las alumnas, para que se den cuenta de que el mundo de la tecnología, la programación y la ingeniería también les pertenece.
No se trata solo de romper estereotipos, sino de abrirles puertas y acompañarlas en sus procesos.

Cada vez que una chica participa, eso cuenta. Cada experiencia es importante. Y cuando una chica se atreve a competir, el mensaje es claro: el talento no tiene nada que ver con si eres hombre o mujer.
Representar al Dioce en Extremadura
Aunque en esta ocasión no hubo premio ni mención especial, la participación en sí misma ya es motivo de orgullo.
Participar en las Olimpiadas de Informática de Extremadura requiere preparación, interés y compromiso. Esto significa dar un paso adelante y aceptar el desafío de competir con otros estudiantes que tienen habilidades avanzadas en programación, ya que, las Olimpiadas de Informática de Extremadura son un desafío que pone a prueba las habilidades de estos posibles futuros programadores.

Para el Colegio Diocesano José Luis Cotallo de Cáceres, este tipo de iniciativas forman parte del crecimiento académico y personal del alumnado.
Para nosotros, apostar por las ciencias, por la tecnología y por el pensamiento lógico también es educar.
Más que una competición
Este tipo de experiencias dejan huella. No siempre se recuerdan por el resultado, sino por lo vivido: la tensión antes de comenzar, la concentración durante la prueba, la satisfacción de haberlo intentado.
Carla, Andrea y Bruno han dado un paso importante. Han demostrado interés por la informática, valentía para competir y compromiso con su formación… Y eso, en un centro educativo, tiene un valor enorme, porque cuando un alumno se atreve a participar en una Olimpiada académica de este tipo, todo el colegio camina con él.
