Proyecto ZOE: en el Dioce, cuando un alumno no puede venir al colegio, el colegio busca la forma de estar con él

Hay alumnos que, durante un tiempo, no pueden venir al colegio. Pero eso no significa que dejen de ser parte de él.

Cuando la enfermedad obliga a un niño o adolescente a permanecer en casa o en el hospital, hay muchas cosas que cambian de repente. Cambian sus rutinas, sus horarios, sus días… y también la posibilidad de estar físicamente junto a sus compañeros.

Pero hay algo que no debería cambiar: sentir que sigue teniendo su sitio.

En el Colegio Diocesano José Luis Cotallo lo tuvimos claro desde el principio. Si nuestro alumno no podía estar físicamente en el aula, teníamos que buscar la manera de acercarle el aula a él.

No queríamos que dejara de escuchar a sus profesores. No queríamos que perdiera el contacto con sus compañeros. No queríamos que una situación que ya era difícil le hiciera sentirse todavía más lejos de su colegio… Queríamos, sencillamente, seguir estando a su lado. Y esa búsqueda nos llevó hasta el Proyecto ZOE.

Una iniciativa pionera en España que utiliza la telepresencia robótica para que los alumnos que, por motivos de salud, no pueden acudir presencialmente a clase puedan seguir conectados con su centro educativo, sus profesores y sus compañeros.

Pero, para nosotros, ZOE es mucho más que un proyecto tecnológico: es la respuesta a una pregunta muy sencilla: ¿qué podemos hacer para que uno de los nuestros se sienta lo menos solo posible?

En el Dioce, cada alumno importa

En un colegio se habla mucho de educación, de aprendizaje, de resultados, de proyectos y de innovación. Pero hay momentos en los que todo eso pasa a un segundo plano.

Momentos en los que lo verdaderamente importante es mirar a un alumno y preguntarse qué necesita de nosotros. Eso es lo que significa para el Dioce formar parte del Proyecto ZOE.

Porque creemos que cada alumno es único, cada historia importa y nadie debería quedarse atrás. Y acompañar a un alumno durante una enfermedad también forma parte de nuestra manera de entender la educación.

No se trata únicamente de que pueda continuar con sus clases. Se trata de que pueda seguir sintiendo que sus profesores están ahí. Que sus compañeros siguen contando con él. Que su colegio sigue siendo su colegio.

Que, aunque durante un tiempo no pueda cruzar sus puertas cada mañana, sigue teniendo un lugar dentro de ellas.

Una presencia diferente dentro del aula

El Proyecto ZOE hace posible algo que hace unos años habría parecido inalcanzable.

Un robot AV1 permanece en el aula y permite que el alumno se conecte en tiempo real desde casa o desde el hospital. A través de él puede seguir las explicaciones, escuchar a sus profesores, comunicarse con sus compañeros y participar en las clases.

Pero lo importante no es el robot. Lo importante es lo que hace posible: que el alumno pueda levantar la mano, que pueda escuchar una explicación, que pueda participar en una conversación, que pueda ver a sus compañeros y que de esa manera compartir algunos de esos momentos cotidianos que construyen la vida de un colegio.

Porque la educación continúa, pero también continúa el vínculo… Y cuando la enfermedad obliga a estar lejos, mantener ese vínculo puede marcar una diferencia enorme.

Estar presente también en los pequeños momentos

Una de las posibilidades más especiales del sistema es que la conexión no tiene por qué terminar cuando acaba la clase.

El robot puede acompañar a los compañeros durante momentos como el recreo, el comedor o determinadas actividades, permitiendo que el alumno participe, dentro de las posibilidades del sistema y de su situación, en parte de esa vida cotidiana del centro.

Y quizá ahí está una de las mayores riquezas del proyecto. Porque cuando llevas tiempo lejos del colegio, los pequeños momentos dejan de ser pequeños: Una conversación entre compañeros. Una risa. Un saludo. Sentirte incluido. Saber qué ha pasado durante el día. Sentir que sigues formando parte de tu grupo… Todo eso también es colegio.

Un proyecto que ha necesitado a muchas personas

Para que esto sea posible ha sido necesaria la colaboración de diferentes instituciones y entidades: Consejería de Educación de la Junta de Extremadura, la Asociación Oncológica Extremeña (AOEX), la Fundación STEM, la Federación Española de Familias de Cáncer Infantil (FEFCI) y No Isolation, además de los propios centros educativos y las familias.

Extremadura cuenta con dos robots AV1 dentro de esta iniciativa, uno destinado a Cáceres y otro a Badajoz, convirtiéndose en pionera en España en la implantación de este modelo de telepresencia educativa.

Para el Colegio Diocesano, formar parte de este proyecto supone también asumir una responsabilidad: seguir buscando respuestas cuando las necesidades de nuestros alumnos cambian.

Porque acompañar no siempre significa hacer lo mismo. A veces significa aprender, otras buscar o adaptarse y otras, simplemente, encontrar nuevas herramientas que nos permitan seguir cuidando.

La innovación solo tiene sentido cuando tiene un para quién

En el Dioce nos sentimos orgullosos de formar parte de un proyecto pionero. Nos ilusiona poder acercar nuevas herramientas al aula. Y sabemos que la tecnología puede abrir posibilidades que hace unos años no teníamos.

Pero el verdadero motivo por el que este proyecto nos importa no está en la tecnología. Está en la persona que hay al otro lado. En ese alumno que quiere seguir aprendiendo, en sus compañeros, que quieren seguir compartiendo su día a día con él. En sus profesores, que quieren seguir acompañándolo en cada momento. En definitiva, en su familia.

En todas las personas que hacen posible que, pese a las circunstancias, un niño pueda seguir sintiendo que pertenece a su colegio.

Porque eso es lo que queremos ser. Un colegio que no mira hacia otro lado cuando las cosas se complican, si no, un colegio que busca soluciones, que acompaña y en el que cada alumno importa.

Porque en el Dioce, nadie se queda atrás

Hay cosas que no aparecen en las notas, ni en los horarios, ni en los libros. Se aprenden viviendo.

Se aprenden cuando un compañero espera a otro. Cuando un profesor se preocupa. Cuando una familia siente que no está sola y, por qué no, cuando todo un colegio busca la manera de mantener cerca a uno de los suyos aunque no pueda estar físicamente con nosotros.

Eso es más que educar. Es poner con el corazón ello.

Esto es lo que queremos que represente el Proyecto ZOE en el Colegio Diocesano José Luis Cotallo. Queremos que la tecnología nos permita conectar un aula con un hospital o con una casa.

Pero lo que realmente queremos conectar son personas. Porque un alumno puede estar lejos de su colegio durante un tiempo, puede faltar a clase o puede no poder cruzar nuestra puerta cada mañana. Pero nunca debería dejar de sentir que forma parte de la Familia Dioce.

Porque en el Dioce cada alumno es especial. Y cuando uno de los nuestros necesita que estemos más cerca, buscamos la manera de estarlo. 💙

#FamiliaDioce

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *